Caracas, 20 de agosto de 2026 (IPYS Venezuela).— El video “La autopsia de una mentira”, producido y difundido por Venezolana de Televisión (VTV) y el Sistema Nacional de Medios Públicos el 9 de agosto de 2026, equipara con desinformación contenidos publicados por medios independientes sobre la emergencia tras los terremotos del #24Jun y cuestiona especialmente la difusión de testimonios de personas afectadas que denunciaron fallas en la atención o solicitaron ayuda.
Bajo una estética de verificación y con contenidos elaborados mediante inteligencia artificial, la pieza vincula coberturas críticas sobre la respuesta gubernamental con una supuesta estrategia de desinformación y atribuye a distintos medios y periodistas una actuación coordinada sin aportar evidencias que la demuestren.
La organización Cazadores de Fake News, especializada en el análisis de desinformación, también cuestionó el audiovisual. Su análisis reconoce que durante las primeras horas de la emergencia circularon rumores, información errónea y contenidos falsos que fueron verificados y desmentidos por distintas organizaciones. Sin embargo, advierte que VTV extrapola estos casos para señalar a periodistas y medios profesionales que cubrieron la emergencia, sin demostrar que hayan actuado de manera coordinada para desinformar.
El Diario y La Patilla, dos de los medios señalados, rechazaron públicamente estas acusaciones y negaron haber coordinado sus líneas editoriales con otros medios. Ambos sostuvieron que sus coberturas se basaron en información obtenida y verificada de manera independiente.
El Diario recordó que, además de documentar daños, necesidades de las comunidades y dificultades durante la emergencia, verificó y desmintió contenidos falsos que circularon después de los sismos. La Patilla señaló que el audiovisual no identifica una nota falsa, una fuente inventada o un dato erróneo atribuible al medio y cuestionó que VTV no solicitara su versión antes de difundir los señalamientos.
IPYS Venezuela advierte que la existencia de desinformación durante una emergencia no puede equipararse con la cobertura periodística de denuncias, fallas o cuestionamientos sobre la respuesta estatal. Recoger testimonios de personas que solicitaron ayuda o expresaron inconformidad con la atención recibida no constituye, por sí mismo, evidencia de desinformación ni de una operación coordinada entre medios.
Difundir las necesidades y demandas de las comunidades afectadas, contrastar testimonios, verificar información y exigir rendición de cuentas son funciones legítimas del periodismo y resultan especialmente relevantes durante una emergencia.
Además, responsabilizar de manera generalizada a la prensa por la desinformación desconoce el trabajo realizado por medios y organizaciones independientes para identificar, verificar y desmentir contenidos falsos que circularon después de los terremotos.
Los medios estatales tienen una responsabilidad pública y no deben utilizarse como plataformas para estigmatizar a periodistas y medios por ejercer una función de escrutinio. En contextos de emergencia, garantizar información plural, oportuna y verificable es indispensable para conocer la magnitud de los hechos, evaluar la respuesta institucional y exigir respuestas a las autoridades.
