El 28 de agosto de 2026, en entrevista con Carlos Vera (Radio Centro Digital), el presidente Daniel Noboa dijo ― sin mencionar el nombre― que una reconocida periodista ecuatoriana es contratista del Estado: «Hay también hasta periodistas que ahora tienen medios digitales y aparte que insultan todos los días al gobierno, son proveedores del sistema de salud ecuatoriano, ¿cómo puedes salir a criticar? Si eres proveedora de salud del sistema ecuatoriano y, al mismo tiempo, tu pareja está en todas las mafias eléctricas de hace 15 años y está involucrado como testaferro de Glas. […] ¿Era justo que esa periodista le diera palo a Vera y le diera palo a Beneditti y decía que capaz es la edad, que hace que sean alfombras del gobierno?».
Noboa dijo esto tras unas declaraciones de Bayona en una entrevista con el expropietario del portal digital La Posta, Luis Eduardo Vivanco. Gisella Bayona señaló: «Periodistas que antes eran referentes, hoy son alfombras del gobierno» y que los comunicadores deben cuestionar y no «alabar» al poder.
Horas después de que se difundiera la entrevista a Noboa, en la que se hicieron falsas acusaciones contra la periodista, usuarios de redes sociales y varios portales digitales arremetieron contra Gisella Bayona.
Entre el 28 y el 31 de agosto de 2026, portales digitales y cuentas afines y financiadas por el gobierno, como La Data, Contraluz y Contraplano, difundieron información contra Bayona y su esposo José Roberto (con quien contrajo matrimonio el 15 de agosto de 2026); además, contra la empresa Medicompanies C.A. Los acusaron de presuntos vínculos financieros con estructuras de corrupción. Incluso llegaron a decir que el esposo de Bayona estaría vinculado al exvicepresidente correísta Jorge Glas, sentenciado por peculado, citando una supuesta investigación del medio digital Plan V.
En todos los casos, a Bayona se la vincula a través de su esposo.
Fundamedios intentó comunicarse con Bayona sin obtener respuesta. Un análisis del medio de fact checking Lupa Media señala que “parte de esa narrativa se sostuvo en capturas manipuladas de la Fiscalía, datos reales fuera de contexto y afirmaciones no demostradas.” Además, el mismo medio, reportó que “el monitoreo hecho con la herramienta Alert de @gosocialsuite registró alrededor de 907 usuarios, más de 1.300 publicaciones, 76.100 interacciones y una audiencia potencial superior a 2 millones.”
Bayona ha sido blanco previo de ataques en el espacio digital: en enero de 2025, Fundamedios documentó una red de suplantación de identidad que utilizó su nombre para solicitar dinero y contactos de autoridades a terceros, sin que constaran acciones judiciales efectivas pese a que, según denunció la propia periodista, la Policía Nacional habría identificado a los responsables.
Por otro lado, el presidente Noboa ya ha hecho declaraciones contra medios de comunicación y periodistas críticos: el 31 de julio de 2026, en una entrevista con Radio Platinum, calificó de «alarmista» y «apocalíptica» la cobertura periodística sobre la crisis energética y sugirió que los medios responden a intereses económicos de sus propietarios antes que al periodismo independiente.
Bayona ha sido crítica del gobierno en sus redes sociales y publica constantemente sus opiniones sobre la gestión gubernamental.
Las declaraciones presidenciales, a pesar de no incluir el nombre, describieron a una periodista con suficiente detalle para permitir que fuera identificada públicamente. Esto constituye un discurso estigmatizante proveniente de la más alta autoridad del Estado.
La posterior difusión coordinada de acusaciones no verificadas y de documentos judiciales por parte de portales y cuentas identificados como afines al Gobierno agrava el cuadro, al sumar, a la estigmatización, una campaña de desinformación que expone a la periodista y a su entorno familiar a riesgos de seguridad y reputacionales.
Fundamedios exhorta a las Altas Autoridades del Estado ecuatoriano a abstenerse de declaraciones que puedan interpretarse como señalamientos contra periodistas identificables, además, Fiscalía debería investigar el origen y la posible coordinación de las cuentas que amplificaron el señalamiento y difundieron documentos alterados. Es necesario garantizar mecanismos efectivos de protección para periodistas expuestos a campañas de desprestigio en el espacio digital.
