La Habana, 17 de enero de 2026 (ICLEP): La desaparición temporal del periodista independiente Henry Constantin, director del medio La Hora de Cuba, y la vigilancia ejercida contra otras reporteras en distintas provincias marcaron los días del velorio oficial de los 32 militares cubanos repatriados desde Venezuela, en un contexto de reforzamiento del control policial en la capital y otras zonas del país.
El 14 de enero, La Hora de Cuba denunció públicamente la desaparición forzada de su director, luego de que Constantin fuera visto por última vez alrededor de las 6:50 p.m. en el apartamento donde se hospedaba en La Habana. En ese momento, el periodista reportó problemas de conexión y, horas después, sus colegas encontraron la puerta del inmueble abierta y su teléfono apagado, mientras agentes de la Seguridad del Estado vigilaban los alrededores. Durante casi dos días, su nombre no figuró en los registros de la Policía Nacional Revolucionaria ni en Villa Marista, lo que encendió las alertas entre organizaciones y medios independientes.
El 16 de enero, Constantin reapareció tras ser liberado. En un video difundido desde el Malecón habanero, explicó que estuvo 44 horas detenido, sin orden judicial ni posibilidad de comunicarse con su familia o su equipo de trabajo. Según relató, la detención estuvo relacionada con el despliegue de seguridad en La Habana y con el hecho de que su estancia en la capital coincidiera con las ceremonias oficiales por los militares fallecidos en Venezuela. El propio periodista reafirmó que continuará ejerciendo su labor informativa en Cuba. La denuncia y posterior confirmación de su liberación fueron realizadas por La Hora de Cuba, medio que dirige.
Durante esas mismas jornadas, otras periodistas independientes reportaron acciones de vigilancia. En La Habana, la reportera de Cubanet Camila Acosta denunció la presencia permanente de un agente de la Seguridad del Estado frente a su vivienda, con el objetivo de impedirle salir a la vía pública durante los actos oficiales. La periodista dio a conocer la situación a través de sus redes sociales, donde alertó sobre el cerco policial.
Fuera de la capital, en la provincia de Artemisa, la periodista Mabel Páez, directora del medio comunitario del ICLEP El Majadero de Artemisa, informó que el 16 de enero fue objeto de seguimiento y vigilancia, tras detectar la presencia de un hombre desconocido y un vehículo policial en las inmediaciones de su domicilio. La denuncia fue realizada por la propia reportera.
Los casos documentados por La Hora de Cuba y por las propias periodistas afectadas evidencian un patrón de hostigamiento y control preventivo contra el ejercicio periodístico independiente, coincidente con fechas que el Estado considera políticamente sensibles y que suelen ir acompañadas de un aumento del despliegue de fuerzas de seguridad.
