El pasado 14 de enero se dio a conocer un video en el que una persona, mediante una llamada telefónica, profiere insultos y agresiones verbales de forma reiterada contra una periodista de un medio de comunicación de la Universidad de Costa Rica (UCR), en represalia por la cobertura informativa sobre la posición de Stella Chinchilla Mora, denunciada por un presunto intento de asesinato contra el presidente Rodrigo Chaves Robles. El hecho se produjo en un contexto de creciente tensión política, a pocas semanas de las elecciones nacionales del 1.º de febrero.
Tras la difusión del material, la Rectoría de la UCR emitió un pronunciamiento público en el que condenó de manera enérgica las amenazas, las llamadas intimidatorias y las expresiones de violencia verbal dirigidas contra personas trabajadoras de los medios universitarios. En el comunicado, la institución calificó estas conductas como inaceptables y contrarias a la dignidad humana, al tiempo que advirtió sobre su impacto negativo en la convivencia democrática y en la tradición pacífica del país.
El rector Carlos Araya Leandro señaló que la intimidación y la normalización de la agresión no solo afectan a quienes ejercen el periodismo, sino que erosionan directamente la democracia. Asimismo, subrayó que el disenso y el debate informado son elementos esenciales para su fortalecimiento, mientras que la violencia y el hostigamiento socavan los principios básicos del diálogo democrático.
En su pronunciamiento, la UCR recordó que, por su mandato histórico y su naturaleza académica, constituye un espacio plural dedicado al estudio, la reflexión crítica y el intercambio de ideas desde el respeto, el rigor académico y la ética del bien común. En ese marco, reafirmó que sus medios de comunicación ejercen su labor con independencia editorial y en apego al derecho constitucional a la libertad de expresión, con el compromiso de ofrecer información plural, crítica y responsable a la ciudadanía.
Así, la Rectoría hizo un llamado a la ciudadanía y a los actores políticos a resguardar el respeto, la tolerancia y el reconocimiento de la diversidad de pensamiento, especialmente en el contexto del proceso electoral en curso. El rector reiteró el compromiso institucional con la defensa de la democracia y enfatizó que reducir la violencia, cuidar la palabra y reconocer la dignidad de quienes piensan distinto es una tarea colectiva impostergable para garantizar un proceso electoral libre, informado y pacífico.
