La Seguridad del Estado secuestró a la periodista Camila Acosta y la mantuvo más de ocho horas en desaparición forzada; un día antes, agentes de la PNR detuvieron con violencia a Adelth Bonne Gamboa cuando salía a hacer su trabajo periodístico. Ambos casos se suman a las 124 violaciones que el OCLE ha registrado desde 2024 contra 14 periodistas y colaboradores de CubaNet, en una política del Estado cubano que busca sembrar el terror entre quienes informan fuera del discurso oficial.
4 de noviembre de 2026
El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), condena con la mayor firmeza la persecución sistemática del Estado cubano contra los periodistas y colaboradores de CubaNet. Su expresión más reciente es el secuestro de la periodista Camila Acosta, el 3 de noviembre, un día después de la detención violenta de Adelth Bonne Gamboa.
Lo que el OCLE documenta es una política de Estado. Su propósito es inequívoco: que quienes informan desde Cuba para CubaNet renuncien, se exilien o callen.
Los hechos
Camila Acosta. Poco antes del mediodía del 3 de noviembre, un operativo de la Seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) esperaba a la periodista a la salida de su vivienda, en el municipio Plaza de la Revolución. Sin mostrarle orden judicial alguna, una agente la inmovilizó por la espalda, le arrancaron de las manos el transportín con su gata y la esposaron con las manos atrás, mientras gritaban a las vecinas que protestaban una acusación falsa para desacreditarla ante su comunidad. Acosta solo alcanzó a pedir a gritos que avisaran a su esposo.
La sentaron en la patrulla entre dos oficiales, y durante el trayecto un agente de civil que se hace llamar “Mario” la insultó, la humilló y le anunció que se habían acabado “las contemplaciones” y que la llevarían directamente a la Prisión de Mujeres de Occidente. En la estación policial de Playa la dejaron unos 30 minutos encerrada en la patrulla, al sol, esposada y con las ventanillas subidas, hasta que sintió que se asfixiaba. En total pasó más de una hora esposada a la espalda, y todavía tiene las muñecas inflamadas.
Después la encerraron en una celda semioscura, maloliente e insalubre y le quitaron su teléfono. Un teniente coronel de la Seguridad del Estado y el propio “Mario” la interrogaron, le levantaron un acta de advertencia por un delito que puede castigarse con hasta tres años de prisión: haber grabado, el 28 de octubre, al agente que le impedía salir de su casa. La culparon de lo que pudiera ocurrirle a la familia de ese agente y la amenazaron con provocar una confrontación mayor para enviarla a prisión.
De vuelta en la celda, le advirtieron que podían retenerla 24 horas e imputarle otro delito, y le negaron una y otra vez el derecho a una llamada. Durante más de ocho horas su familia no supo dónde estaba: Camila Acosta fue víctima de una desaparición forzada. “Estuve más de 8 horas en desaparición forzosa, es decir, mi familia no sabía dónde yo estaba”, denunció. La liberaron hacia las ocho de la noche, lejos de su casa, y le devolvieron el teléfono inservible, con un líquido verde y grasiento en su interior (alerta del OCLE, 4 de noviembre).
Adelth Bonne Gamboa. En la mañana del 2 de noviembre, el colaborador de CubaNet salió de su casa en Santos Suárez, Diez de Octubre, para hacer su trabajo periodístico. Ya en la calle advirtió que una patrulla lo seguía y pidió a su pareja que grabara, porque presentía el arresto. En la esquina de Serrano y Enamorados, frente a un círculo infantil, agentes de la PNR lo interceptaron sin explicarle el motivo ni mostrarle documento alguno, lo esposaron y lo metieron a empujones en la patrulla 519. Cuando su pareja intentó documentar la detención, los agentes avanzaron hacia ella con una tonfa para arrebatarle el teléfono. A Bonne lo trasladaron a la cuarta unidad policial del Cerro, donde lo despojaron, sin orden alguna, de sus herramientas de trabajo: su laptop, su teléfono, su trípode y su micrófono. “No fue decomiso, fue robo por parte del G2 cubano”, denunció. Dos funcionarios del Ministerio de Comunicaciones le impusieron una multa de 3000 pesos por el Decreto-Ley 370, y durante cerca de una hora lo amenazaron con la cárcel.
Le explicaron las reglas del castigo con el lenguaje de un juego: esa detención era su “primer strike”; el segundo llegaría si publicaba otro video en CubaNet, y el tercero, si seguía publicando en redes sociales. Le ofrecieron devolverle los equipos a cambio de colaborar, y se negó. Las esposas le dejaron las muñecas inflamadas y adoloridas (alerta del OCLE, 3 de noviembre).
Un patrón, no hechos aislados
Desde enero de 2024, la base de datos del OCLE registra 124 violaciones a la libertad de prensa contra 14 periodistas y colaboradores de CubaNet: 51 en 2024, 28 en 2025 y 45 en lo que va de 2026. Camila Acosta es la más afectada, con 49 hechos, y su caso muestra la escalada: 6 en 2024, 17 en 2025 y 26 en 2026. Le siguen José Luis Tan Estrada (18), Adelth Bonne Gamboa (17) y Vladimir Turró Páez (13).
Los registros revelan un método:
- Cortes de internet en fechas sensibles, como el 1 de mayo, el 20 de mayo y el aniversario del 11J de 2024. El OCLE suma 23 hechos de restricción del espacio digital.
- Encierro sin juicio. 24 hechos se clasificaron como detención arbitraria, incluidos cercos domiciliarios sin orden judicial. Solo contra Camila Acosta hubo ocho entre agosto y octubre de 2026: 5 y 6 de agosto, 11 de agosto, 7 y 8 de septiembre, 18 de septiembre, 30 de septiembre y 28 de octubre.
- La ley como amenaza. Multas por el Decreto-Ley 370 contra Tan Estrada en 2024 y contra Bonne en 2026, y amenazas de siete años de prisión, de cadena perpetua e incluso de pena de muerte por publicar.
- Castigo a las familias. El acoso a la madre de Bonne en su trabajo, las amenazas a la esposa de Osniel Carmona y la presión sobre amigos y vecinos de Acosta.
- Destierro y represión transnacional. Tan Estrada fue forzado al exilio en diciembre de 2024 y amenazado de nuevo en Guyana. El embajador de Cuba en Bélgica insultó públicamente a Tan y a Acosta en redes sociales.
La violencia también escala. De las cuatro agresiones físicas que el OCLE registra contra periodistas de CubaNet desde 2024, tres ocurrieron en 2026: contra Turró el 9 de marzo, contra Bonne el 2 de noviembre y contra Acosta el 3 de noviembre. El objetivo quedó escrito en los propios interrogatorios: a Bonne, que anunció su renuncia en diciembre de 2025, le exigieron un mes después que se fuera del país “en silencio total”.
La voz de CubaNet
Roberto Hechavarría Pilia, director ejecutivo de CubaNet, declaró directamente al OCLE sobre ambas detenciones:
“Las recientes detenciones de Camila Acosta y Adelth Bonne Gamboa son otra muestra de la persecución que enfrentan los periodistas independientes en Cuba. Ambos fueron detenidos por hacer su trabajo y, aunque ya están en libertad, continúan expuestos al hostigamiento y las amenazas de la Seguridad del Estado. Desde CubaNet seguiremos defendiendo el derecho de nuestros periodistas a informar y el de los cubanos a estar informados, sin censura ni intimidación”.
El OCLE hace suyas esas palabras y expresa su solidaridad con todo el equipo de CubaNet. Que estos periodistas estén hoy en libertad no significa que estén a salvo: los registros de la base de datos demuestran que cada liberación ha sido apenas la antesala del siguiente golpe.
No es solo CubaNet
Lo que padecen los periodistas de CubaNet es el trato que el Estado cubano reserva a todo el periodismo independiente y a cada creador de contenido que se expresa fuera del discurso oficial. En lo que va de 2026, la base de datos del OCLE registra 1158 violaciones a las libertades de expresión y de prensa en Cuba: 243 contra la libertad de prensa, de las cuales 45 afectaron a CubaNet, y 915 contra la libertad de expresión de cubanos que no ejercen el periodismo. Solo en las últimas dos semanas, el OCLE documentó que enviaron a una celda de castigo al periodista Henry Constantín en Camagüey y que amenazaron con la cárcel a quienes escriben en Páginas Villareñas, en Santa Clara.
El OCLE condena esta práctica intimidatoria, represiva y abusiva. Las citaciones sin garantías, los cercos domiciliarios, los cortes de internet, las multas, los interrogatorios y las amenazas de cárcel no buscan hacer cumplir ley alguna: buscan sembrar el terror, para que cada cubano calcule el precio de decir lo que piensa antes de atreverse a publicarlo.
Llamado a la comunidad internacional
El OCLE no dirige peticiones a quienes ordenan esta persecución. Se dirige a quienes tienen el deber y los medios de frenarla. Por ello, exhorta:
- A los gobiernos democráticos, a condenar públicamente el secuestro de Camila Acosta y la detención de Adelth Bonne Gamboa, y a condicionar cualquier diálogo o cooperación con el Estado cubano al cese de la persecución contra la prensa independiente.
- A los gobiernos con mecanismos de sanción, a considerar sanciones individuales contra los funcionarios de la Seguridad del Estado identificados en estos hechos.
- A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, a valorar medidas cautelares a favor de Camila Acosta y Adelth Bonne Gamboa.
- A los mecanismos de Naciones Unidas, en particular a la Relatoría Especial sobre la libertad de opinión y de expresión, al Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, a incluir estos casos en sus comunicaciones e informes.
- A las organizaciones de defensa de la libertad de prensa, a acompañar a los periodistas de CubaNet y a mantener estos casos en el centro de la atención internacional.
Informar no es un delito. Lo que es un crimen es secuestrar y es esposar a una periodista, ocultarla de su familia y amenazarla con la cárcel por grabar a quien la vigila. Cada vez que el Estado cubano golpea a un periodista de CubaNet, confiesa que la verdad le resulta intolerable.
Notas sobre las fuentes
- Cifras. Proceden de la base de datos del OCLE, consultada el 4 de noviembre de 2026. Incluyen todos los hechos registrados desde el 1 de enero de 2024 contra periodistas y colaboradores vinculados a CubaNet. Conforme a la metodología del OCLE, cada situación represiva distinta constituye un registro propio.
- Hechos. Cada hecho citado enlaza a la alerta en la que el OCLE lo documentó. Los de 2026 figuran completos en el anexo; los de 2024 y 2025, en las alertas del OCLE.
- Declaración de CubaNet. Ofrecida directamente al OCLE por Roberto Hechavarría, director ejecutivo de CubaNet.
