Comunicado | Amenaza de prisión y hostigamiento contra el periodista Austin Llerandi en Cuba representa un ataque directo a la labor informativa comunitaria

Jul 17, 2026 | 0 Comentarios

La Habana, 16 de julio de 2026.— La Red Voces del Sur Unidas (Red VDS) rechaza categóricamente las amenazas de prisión y el hostigamiento sistemático perpetrados por agentes de la Seguridad del Estado cubano contra el periodista Austin Llerandi, director del medio comunitario Amanecer Habanero, perteneciente al Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), nuestra organización socia en Cuba.

Esta arremetida represiva no solo atenta contra la integridad física y psicológica del periodista, sino que constituye una agresión grave contra la libertad de prensa y el derecho de las comunidades a recibir información de interés local. El uso del aparato policial para criminalizar la distribución de un boletín informativo refuerza el mecanismo de censura estatal que ejerce el régimen cubano y violenta los estándares internacionales de derechos humanos.

Las agresiones contra Austin Llerandi se extienden a su entorno familiar y laboral. El funcionario de la Seguridad del Estado cubano que lo amenazó había intimidado el día anterior al padre del periodista en su casa y utilizó el embarazo de la esposa de Llerandi como recurso para reforzar su amenaza, al decirle: «Si distribuyes el boletín, la próxima llamada mía dale un beso a tu mujer en la barriga, que vas preso». Luego dirigió sus amenazas a todo el equipo de periodistas de Amanecer Habanero.

Contexto

Los días 13 y 14 de julio de 2026, la Seguridad del Estado intensificó su persecución contra Austin Llerandi. Inicialmente, un agente identificado como Rodrigo se presentó en el domicilio del padre del periodista para localizarlo, utilizando el estado de embarazo de la esposa de Llerandi como un factor de vigilancia y presión. Posteriormente, el 14 de julio, el periodista fue sometido a un interrogatorio coactivo de más de una hora en la estación de policía de Marianao, en La Habana.

Durante este encuentro, se documentaron los siguientes hechos que configuran un uso abusivo del poder estatal:

  1. Amenaza directa de privación de libertad: el oficial advirtió textualmente: «Si distribuyes el boletín… vas preso», condicionando la libertad del periodista al cese de su labor informativa.
  2. Instrumentalización del entorno familiar: se utilizó la vigilancia sobre el domicilio y el embarazo de su esposa como medio de coacción para quebrar la voluntad del periodista.
  3. Hostigamiento al equipo periodístico: la autoridad declaró tener «ubicados» a todos los integrantes de Amanecer Habanero, conociendo sus direcciones y movimientos diarios para infundir temor en todo el equipo.
  4. Criminalización mediante expedientes penales: se exhibió un «Expediente de instrucción penal por delitos contra la Seguridad del Estado» a nombre de Llerandi, con el fin de intimidarlo y no para sancionar un delito real.

Un precedente de censura y persecución

Este criterio de actuación estatal no solo contradice los principios básicos de libertad de expresión, libertad de prensa y el derecho de acceso a la información, sino que vulnera flagrantemente los artículos 54 y 55 de la Constitución de la República de Cuba, así como el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La conducta de los agentes no persigue la justicia, sino el silencio de un ejercicio legítimo: informar a una comunidad.

La Red VDS advierte que estas prácticas de hostigamiento contra directores de medios comunitarios buscan desarticular el periodismo independiente en Cuba y enviar un mensaje peligroso: documentar y difundir hechos de interés público puede convertirse en motivo de persecución penal. Penetrar en la esfera privada para doblegar la voluntad de quien informa es una violación injustificable a la luz de los estándares internacionales de derechos humanos.

Finalmente, expresamos nuestro total apoyo y respaldo a Austin Llerandi, a su familia y al equipo del ICLEP en Cuba. Hacemos un llamado urgente a la comunidad internacional y a los mecanismos de protección de derechos humanos para que exijan al Estado cubano el cese inmediato de estas amenazas y garanticen que la labor periodística deje de ser tratada como un delito en la isla.